viernes, 11 de junio de 2004

EL ENIGMATICO JOYITA


 A lo largo de los siglos, el Pacífico Sur, los mares del Sur, ha sido escenario de muchas de las grandes aventuras que el hombre ha protagonizado en su relación con la mar. Los relatos de épicas aventuras, las historias de piratas y tesoros, y la descripción de criaturas míticas o seres fantásticos se han entrelazado con la Historia misma, llegando hasta nosotros inmersos en un halo de misterio, unas veces romántico, otras siniestro, pero en muchos casos imposible de desligar de la realidad.

Grande fue la sorpresa del capitán Gerald Douglas, al mando del TUVALU, un barco de pasaje que cubría la ruta de Suva (Islas Fidji) a Funafuti (Tuvalu), cuando avistó al JOYITA cerca de Vanua Levu (Islas Fidji). Hacía más de un mes que había desaparecido. Era el 10 de noviembre de 1955...



 El "MV JOYITA" fue construido en 1931 en los astilleros de Willmington en Los Ángeles, California, por encargo de un magnate de la industria del cine. Se trataba de un yate de lujo, a motor, con el casco de madera, 21,0312 m. y 70 toneladas de peso. Usado en sus comienzos como barco de placer, en él navegaron  diversas estrellas de la gran pantalla de la época entre las que podríamos citar a Thelma Todd, recordada por su participación en diversas películas de los Hermanos Marx.

 En el año 1941 la historia del JOYITA cambiaría radicalmente al ser militarizado por la Marina norteamericana para desempeñar labores de patrullero con base en Pearl Harbour (Hawaii), durante la II Guerra Mundial. Después de la contienda, el JOYITA navegó por innumerable cantidad de islas del Pacífico, como barco de pesca con base en Samoa, y contratado como barco de carga de copra en Fidji.

 No se tienen noticias destacables del JOYITA hasta 1952, año en que sería adquirido por el Dr. Katharine Luomala, profesor de la Universidad de Hawaii, quien contrató a su amigo T.H. Miller, conocido como Dusty Miller, para que lo capitaneara.

 Al amanecer del  3 de octubre de 1955, el JOYITA, al mando de Dusty Miller, zarpó del puerto de Apia (Samoa Occidental) con rumbo a Fakaofo (Tokelau), situado a 270 millas al norte. Este Archipiélago se hallaba en aquellos días en estado de emergencia demandando personal médico [...] y escaseaban los alimentos de primera necesidad como la harina y el azúcar.

 El JOYITA llevaba a bordo a 25 personas, 16 miembros de la tripulación incluido el capitán y 9 pasajeros, así como 18 metros cúbicos de corcho en sus bodegas. En su destino, y tras descargar el corcho, debía llenar la bodega de copra, principal producción de Tokelau, de hecho, uno de los pasajeros era Mr. William, un representante de los compradores de copra.

 La duración del viaje estaba estimada en 48 horas. Pero el día 6 de octubre saltó la alarma, el pequeño barco no había llegado a su destino. Alertadas las Fuerzas Aéreas de Nueva Zelanda se procedió a desplegar un dispositivo de búsqueda en el que participó el "Sunderland" que, tras despegar de la bahía de Laucala, sobrevoló la ruta que debería haber seguido el JOYITA desde Apia a Fakaofo; al no obtener resultado, la búsqueda se amplió durante la semana siguiente. El 5º Escuadrón de las Fuerzas Aéreas neozelandesas escrutó casi 100.000 millas cuadradas sin éxito, por lo que el 12 de octubre se suspendió el operativo.

 El caso de la desaparición del JOYITA levantó gran interés en la prensa local, la cual la catalogó como una de las muchas tragedias misteriosas acontecidas en el Pacífico.

 Treinta y siete días después, el ya mencionado TUVALU localizaría al HJOYITA a 450 millas al oeste de Samoa, cerca de Fidji, y a unas 600 millas de la zona de rastreo.

 El pequeño barco estaba abandonado, fuertemente escorado y a la deriva. Los primeros en subir a bordo se encontraron con un espectáculo insólito: una vez constatado que no había ni rastro de la tripulación ni del pasaje, se percataron de que también habían desaparecido el Diario de a bordo, los instrumentos de navegación y las provisiones, pero lo absolutamente sorprendente fue lo que encontraron en cubierta: delante del puente estaba desplegada una toldilla y cerca de allí, un escalpelo médico, un estetoscopio y vendas manchadas de sangre. De los 18 metros cúbicos de corcho de la carga faltaban unas 4 toneladas. No había ninguna pista que arrojara algo de luz sobre este misterioso acontecimiento.

 El JOYITA fue remolcado hasta Fidji donde comenzó la investigación del suceso. Los primeros en subir a bordo fueron el teniente Armfelt y el sargento F. Doyle quienes nunca podrían olvidar el fantasmal aspecto de la embarcación. La Comisión de Investigación redactó un dossier de 315 páginas sin llegar a una conclusión satisfactoria.

 Los investigadores se entrevistaron con personas relacionadas con el barco y con aquellos que iban a bordo. El único dato concluyente descubierto fue que el barco no tenía permiso para llevar pasajeros, y por otro lado, nadie pudo dar información sobre la existencia de botes salvavidas en el JOYITA. También se averiguó que la instalación de radio era insuficiente, y que entre los desaparecidos se encontraban, además de su capitán, Roger Pearless (ex-oficial del distrito de Tokelau), el Dr. Alfred Denis Parsons (que se dirigía Tokelau para atender una urgencia médica), Herb Hodgkinson, Tagifano Lapaio,... Más de la mitad de los ocupantes eran originarios de Tokelau.

 No es de extrañar que haya surgido toda una serie de especulaciones sobre qué le sucedió al JOYITA, alguna de ellas absolutamente delirante:

 Una de las hipótesis sobre la tragedia del JOYITA ha propuesto que fue atacado por piratas malayos o por pesqueros japoneses, quienes pudieron asaltar el barco y asesinar a todos sus ocupantes.

Otra teoría supone una pelea entre el capitán y algún miembro de la tripulación, cayendo el marinero por la borda y quedando herido el capitán, quien pudo ser atendido por algún doctor que viajaba entre el pasaje (no olvidemos que el destino del JOYITA era Tokelau donde era pedida la presencia de médicos); amenazado el buque por alguna fuerte tormenta, su mermada tripulación, ante la imposibilidad de hacerlo navegar, lo habría abandonado, subiendo a los botes de salvamento junto con los pasajeros, entre los que se encontraban una mujer y dos niños. El  capitán, herido, al negarse a abandonar la nave, habría quedado bajo la toldilla. Más tarde podría haber sido descubierto por piratas quienes pudieron haber saqueado el barco, arrojando al mar al capitán, ya muerto o moribundo.

Todo esto obliga a hacernos algunas preguntas: si las bodegas estaban llenas de corcho, lo que convertía al barco en insumergible ¿por qué abandonarlo?. Si se "salvaron" en los botes ¿cómo es que no pusieron el caso en conocimiento de las autoridades?. Si sucumbieron a la supuesta tormenta, es porque era lo suficientemente grande como para preferir unos pequeños botes a un barco cargado de corcho.
Pero hay otra teoría tan audaz como sorprendente, una simple abducción extraterrestre similar a las que muchos sospechan que ocurren en el "triángulo" de las Bermudas.

El JOYITA volvería a navegar de nuevo alrededor de Fidji y algún rumor llegó a ubicar al capitán en Singapur,  pero esa es otra historia...

El misterio del JOYITA permanece tan oculto que, con razón, se compara con la historia de la famosa MARY CELESTE (ver ESCOBÉN nº XVI - Marzo 2004  http://www.escoben.tk/ ), y ni el paso del tiempo ni recientes investigaciones han logrado dar una explicación objetiva, aunque han sido varios los autores empeñados en descifrar el enigma del JOYITA.

© Coral y Ramiro González.

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Principales fuentes consultadas:

http://www.mundoparanormal.com/doc/enigmas/coleccionable_e8.html
- "Joyita, solving the mistery", David G. Wright. University of Auckland 2002.
- Ilustración: Ramiro González.