lunes, 4 de diciembre de 2006

LA ANTIGUA CLASE DESCUBIERTA

Allá por la década de los años cincuenta del siglo XX, la Armada Española precisaba de cierta renovación en su flota, reducida y en gran parte técnicamente obsoleta debido a la mala situación en la que había quedado el país tras la Guerra Civil. La terrible posguerra, agravada por la situación económica europea tras la II Guerra Mundial, obligaba al Gobierno de la Dictadura a dirigir todos los esfuerzos hacia la recuperación de las mermadas condiciones socioeconómicas en las que había quedado la nación.

En el momento en que la regeneración económica y social despuntaba poco a poco, las autoridades decidieron que ya era hora de restablecer, en la medida de lo posible, y sin un gran costo, un ejército cuyos efectivos materiales casi habían desaparecido durante la contienda.

Surge así para la Armada el propósito de construcción de unos pequeños barcos de gran sencillez, robustez y de bajo presupuesto que serían destinados a la escolta costera, con más radio de acción que los primitivos cañoneros. Se recuperaba así la corbeta, denominación que hacía ya más de medio siglo se había abandonado.

El proyecto inicial planeó unos barcos de 915 TRN., y 1.022 TRB., una eslora de apenas 75,50 mt., 10,20 mt. de manga y 5,20 mt. de puntal que los convertían en unos buques de pequeñas dimensiones. Estarían propulsados por dos motores diesel Sulzer de 3.000HP que moverían dos hélices a revoluciones capaces de imprimir una velocidad de 17 nudos. Se quería, además, que tuviesen una autonomía de 7.000 millas. Su armamento, sencillo, estaría compuesto por un cañón de 105 mm., y cuatro de 40 mm., antiaéreos, cuatro morteros lanzacargas y dispositivos para fondear y dragar minas. Estarían preparados para una dotación de 115 hombres.

Las seis corbetas (tipo ASW) así proyectadas entraron en grada entre los años 1950 y 1953, botándose desde 1952 a 1958. Las primeras, F-51 DESCUBIERTA y F-61 ATREVIDA, construidas por la Empresa Nacional Bazán en sus astilleros de Cartagena, entraron en servicio entre 1954 y 1955.

Naturalmente, la primera, DESCUBIERTA, le dio nombre a la clase. Las demás continuarían entrando en servicio hasta el año 1960 con el siguiente orden: F-62 PRINCESA (dada de alta en 1959) y F-63 DIANA (en 1960) ―ambas construidas en los astilleros de Bazán de Cartagena ―, y F-64 NAUTILUS (dada de alta en 1959) y F-65 VILLA DE BILBAO (en 1960) ex FAVORITA ―así se le había denominado en principio― fueron botadas en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en La Carraca, San Fernando, Cádiz.

Las corbetas DESCUBIERTA y ATREVIDA fueron construidas siguiendo fielmente el proyecto original, pero gracias a los acuerdos de mutua ayuda firmados con los Estados Unidos en 1953, aun cuando no consiguieron materializarse en calidad y cantidad necesarios, una inyección de fondos propició cambios en los proyectos de las corbetas que estaban ya en astilleros, aunque no se descuidó el plan de modernizar también las dos primeras, pero se desistió al comprobar que los materiales de no muy óptima calidad utilizados en construcción de la DESCUBIERTA desaconsejaban la viabilidad del proyecto de modernización acordado para esta unidad, por cuanto que suponían una casi total reconstrucción, decisión absolutamente antieconómica para los ajustados fondos americanos que administraba la Armada. La ATREVIDA quedaría tal cual hasta 1960, año en que sería finalmente modernizada. Esta decisión dirigió directamente los esfuerzos a aplicar los cambios partiendo desde cero en las cuatro unidades que aun se encontraban en construcción. Así, y siempre siguiendo las directrices del proyecto modernizado, los nuevos barcos pasarían a tener un desplazamiento de 1.136 ton. apc., sus dimensiones solo cambiarían en el puntal que pasaría a medir 4,1 metros. La dotación sería aumentada a 132 hombres, y les fueron instalados aparatos de radar y sonar que, aunque nuevos, estaban lejos de ser tecnología de última generación en aquellas fechas. El armamento también sería cambiado por un cañón de 76’2/50 mm., ubicado en el castillo y 3 cañones de 40/70 mm., instalados al “tresbolillo”(1) en el espardel(2); sus medios antisubmarinos constarían de 2 montajes “Erizo” (Hedgehog) MK11 mod.0, 8 morteros MK6 mod.2 y 2 varaderos MK9 mod.0 para cargas de profundidad MK9 mod.4, pudiendo embarcar veinte minas. Su electrónica quedaría compuesta por radar de descubierta de superficie SPS-5B, sonar QHB-a, y una dirección de tiro MK51 mod.3 Sin embargo sus plantas motrices quedarían tal como se especificaba en el proyecto original.

Según consta en contratos de la época, el monto económico de las cinco unidades modernizadas ascendió a 4.953.167 dólares.

Se trataba de unas naves que presentaban la proa lanzada. Fueron los primeros buques de la Armada en los que se prescindió de las chimeneas, aplicándosele el moderno sistema de evacuación de gases de combustión por conductos laterales que desembocaban en los costados, casi a la altura de la línea de flotación.

Los nombres con que fueron bautizadas dichas corbetas ya los habían ostentado con anterioridad otros navíos en la Armada. En el siglo XVIII dos corbetas se habían llamado DESCUBIERTA y ATREVIDA: mandada la primera por el capitán Malaespina, y la segunda bajo el mando de don José Bustamante, ambas realizaron una expedición científica por el Atlántico y el Pacífico. En la Armada de mediados y finales del siglo XVIII también existieron tres PRINCESA y dos DIANA; y por último, ya más recientemente, dos corbetas escuela lucieron los nombres de NAUTILUS y de VILLA DE BILBAO, esta última un velero botado en 1846 de 1.312 tn., y treinta cañones.

A excepción de la DESCUBIERTA, que prestó servicio toda su vida útil en aguas del Golfo de Guinea, participando activamente en las misiones navales del conflicto del África Occidental Española (1957-1958) y permaneciendo en la zona incluso después de la independencia de la colonia que tuvo lugar en 1968, todas las demás sirvieron como barcos de adiestramiento, en labores de vigilancia y patrullas en las aguas jurisdiccionales. En abril de 1971 la corbeta DIANA sufrió un grave accidente al varar en las cercanías de la Base Naval de Rota, Cádiz, lo que provocó su retirada y posterior desguace años más tarde
A partir de 1980, y debido a su buen estado de mantenimiento, cambiaron su misión de escoltas ligeros convirtiéndose en patrulleros de altura en apoyo de las Fuerzas de Vigilancia Marítima (FUVIMAR) creadas en los años sesenta, prestando servicio en la Zona Económica Exclusiva de las 200 millas. Para su nuevo destino, reemplazaron las “F” de su numeral identificativo por las “PA” en un principio, quedándose solo la “P” a partir de 1986. Para esta nueva misión les fueron suprimidos los equipos de lucha antisubmarina, y les fueron completamente repasados sus máquinas y equipos, quedando en perfectas condiciones de operatividad para el servicio.

Gracias a su diseño sencillo y resistente se convirtieron en unos buques muy longevos, verdaderos veteranos de la Armada que fueron aprovechados hasta la extenuación; la DESCUBIERTA fue dada de baja en 1970 y la ya mencionada DIANA que causó baja oficial en 1973 fueron las primeras en sucumbir, todas las demás fueron retiradas definitivamente del servicio entre 1991 y 1992 para ser sustituidas por los modernos patrulleros de altura de la Clase SERVIOLA P-70.

Una de las últimas ocasiones en que la VILLA DE BILBAO visitaría el puerto de Santa Cruz de Tenerife sería a finales del mes de mayo de 1990, quedando atracada a proa del buque-escuela polaco DAR MLODZIEZY.

Aunque fueron realizadas con diseño de los años cuarenta, estas modestas corbetas, gracias a una construcción tan robusta como sencilla, fueron capaces de sobrevivir en activo hasta los años noventa, mucho más allá de lo que los técnicos hubiesen imaginado cuando fueron incluidas en el programa de modernización de efectivos.







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(1) Disposición de las piezas en una fila paralela, de modo que la pieza instalada en la fila siguiente corresponde al medio del hueco de la fila anterior, formando entre las tres piezas un triángulo equilátero.
(2) Plataforma situada sobre el guardacalor (estructura que cubre y protege la zona de calderas), saliente hacia popa, donde se instalan los salvavidas, etc.
Fuentes:
“Buques de la Armada Española – la ayuda americana y el programa de modernización”. Autor: Juan Luis Coello Lillo. Aldaba Ediciones.

©Ramiro y Coral González