lunes, 4 de abril de 2005

EL TIRMA

 La Historia de la vela deportiva en Canarias jamás hubiese sido la misma si en ella no hubiese participado el TIRMA, cuna y escuela de varias generaciones de los más aguerridos regatistas isleños, niños, muchachos y hombres que aprendieron el arte de la regata en este velero, seña de identidad del Real Club Náutico de Gran Canaria, del que no podrá separarse jamás. En el TIRMA se formaron los grandes campeones que han dado a Gran Canaria la supremacía del deporte de la vela en España.

El balandro TIRMA fue construido en el año 1910, en el varadero de San Telmo, en Las Palmas de Gran Canaria. Fue su artífice el carpintero de ribera D. José González, más conocido como "El Calafate", que usó para su construcción un diseño del ingeniero inglés Mr. George, quien combinó acertadamente la belleza formal más clásica con los más puros conceptos de la ingeniería naval británica de principios del siglo XX, aunque partiendo de los planos originales, D. José González introdujo pequeñas variaciones con el fin de que el balandro tuviese un mejor comportamiento en navegación, adaptándolo así a las particulares condiciones de las aguas canarias.

No fue casualidad que este noble velero naciera a la mar en San Telmo, pues en Gran Canaria la actividad de carpintería de ribera se centró casi en su totalidad desde la caleta del mismo nombre hasta el  barranco de Guiniguada pasando por la calle de la Marina de Triana. Pero fue ahí, en los astilleros de San Telmo, que como todos los artesanales, estaban al aire libre en la playa, donde se desarrollaron los principales trabajos de construcción de barcos del archipiélago canario a lo largo  del siglo XIX, proporcionando una impagable experiencia a los artesanos que bien la supieron aprovechar para, ya en el siglo XX, saber construir bellos balandros como el TIRMA.

Entre los materiales que se usaron para la obra, destaca el pino americano, que le dio vida al casco y a su único palo de 16 metros de altura; la vitacola, con la que se forró su cubierta; y la caoba, que engalanó la cámara del TIRMA. Finalmente el balandro lució con plenitud su elegante y estilizada estampa deportiva, de líneas desconocidas en Canarias por aquel entonces, con una eslora total de 12,50 metros y una eslora de flotación de 8,20 metros, manga de 2,30 metros, puntal de 2,22 metros y calado de 1,50 metros, con capacidad de desplazamiento de cinco toneladas y media. El peso de la orza era de 2.660 kilogramos. En origen le fue instalado un botalón, donde se aferraban foque, trinquete y mayor cangreja. Su velamen, con una superficie de 49,20 metros cuadrados constituyó el primer diseño trapezoidal construido en los talleres de Dave y Cía. en Inglaterra, bajo la dirección del ingeniero autor de los planos. Teniendo en cuenta la carencia de medios de la época, su construcción completamente artesanal deja a la vista el gran trabajo que realizó "El Calafate" y su sabia interpretación de los planos originales.

 Su bautizo tuvo lugar el día 23 de junio de 1910, de mano del sacerdote D. Alejandro Ponce, actuando como madrina la señorita Doña Luisa del Castillo. Entre los ilustres invitados al acto estuvieron presentes el Marqués de Guisla, los Condes de la Vega Grande y el Alcalde de la ciudad de Las Palmas, siendo el organizador el Presidente del Real Club Náutico. La botadura fue observada atentamente por cientos de curiosos que no quisieron perderse la siempre bella ceremonia de ver entrar un barco en el agua.

 En el año 1912, la ciudad de Cádiz, dentro de los actos de celebración del primer centenario de las Cortes gaditanas, decidió organizar una regata. Se cursó acto de invitación al Real Club Náutico de Gran Canaria, pero en aquel momento el Club solamente disponía de un balandro, el MARÍA DEL CARMEN, que no se encontraba lo suficientemente preparado para afrontar tal competición, por lo que sus representantes se pusieron en contacto con los propietarios del TIRMA, D. Enrique y D. Luis del Castillo, pertenecientes a una familia de tradición marinera, con fin de adquirir el balandro. Llegados a un acuerdo, el precio final se estableció en 4.000 pesetas de la época, abonándose inicialmente 1.000 pesetas a cuenta del total.

 Los consignatarios de la Compañía de Vapores Navegación e Industria se comprometieron a transportar gratuitamente el velero hasta Cádiz, al tiempo que ofrecían un descuento de hasta el 50% en el importe del pasaje para aquellos socios que quisieran hacer el viaje. Sin embargo el capitán del barco destinado a transportarlo se negó a estibar el balandro a bordo por considerarlo una carga muy peligrosa. El TIRMA no pudo ser llevado hasta Cádiz, aunque finalmente la regata no llegó a celebrarse. Debido a estos acontecimientos, el Club decidió que, dadas las circunstancias, resultaba innecesaria la adquisición del velero, intentando deshacer el trato con sus antiguos propietarios, pero ante la negativa de los Sres. del Castillo y tras arduas negociaciones, finalmente en septiembre de 1913 se pudo llegar a un acuerdo: el Club pagaría a los propietarios las 3.000 pesetas adeudadas mediante plazos, a razón de 100 pesetas al mes.

 El mantenimiento del TIRMA precisaba de una elevada inversión económica que el Club no podía permitirse. Esta situación unida al hecho de que se hacía necesario adquirir pequeñas embarcaciones para el uso y disfrute de sus socios llevó, en enero de 1914, a intentar su sorteo a través de una rifa que, al precio de 1 peseta por boleto, debía celebrarse el 15 de agosto. Muy pocas fueron las rifas vendidas, lo que unido al efecto producido por las noticias del estallido de la Guerra en Europa, convirtieron en un fracaso el intento de deshacerse del balandro.

 Desde sus orígenes, el TIRMA fue concebido para las regatas, en las cuales comenzaría a participar desde muy pronto, ganando la primera de ellas el 25 de octubre de 1911. Su uso continuado y el paso del tiempo hizo imprescindible que necesitase varias reparaciones. Concretamente en el año 1927, su casco fue forrado con láminas de cobre para mejorar su estado de conservación, retrasando así su deterioro lo máximo posible.

 En 1932 fue sometido a una gran reparación por parte de la Sociedad Metropolitana de Construcción S.A., aunque sin mucho éxito, pues de nuevo el deterioro se hizo evidente a los pocos meses, lo que sumado al hecho de haber sido robado y embarrancado siéndole causados gravísimos daños en su estructura, originó que en el año 1933 tuviera que ser reparado en su totalidad, tras cuya intervención quedó prácticamente nuevo.

 En 1935 su velamen fue sustituido por otro más moderno y, en 1940, el carpintero de ribera D. Juan Suárez le envergó una nueva vela.

 En el año 1945, y ante el creciente costo del mantenimiento del TIRMA, el Club toma nuevamente la decisión de deshacerse del balandro a través de una subasta entre sus socios. Finalmente el proyecto no prospera, con lo que el destino acabaría por unir para siempre al TIRMA con el Real Club Náutico de Gran Canaria, quien con el tiempo pasaría a definirlo como su "balandro insignia".

 A lo largo de su dilatada historia otros cambios vinieron a modificar sensiblemente la evocadora estampa original del TIRMA como fue la pérdida de su botalón, envergando solamente un foque, trinquete y mayor marconi, en virtud del proyecto de D. Félix Bordes. También le fue reducida la longitud de la botavara. Más tarde volvería a ser modificado siéndole suprimido el trinquete y acortándose la longitud de su palo y nuevamente de la botavara, con lo que sus viradas y ceñidas ya no serían las de antaño: originariamente la mayor cangreja era de tan extraordinarias dimensiones que al ceñir producía una escora tan pronunciada que causaba la admiración de todos los que contemplaban sus evoluciones.

 En 1958 el TIRMA fue equipado con un moderno juego de velas adaptadas a las nuevas necesidades, diseñadas por el arquitecto naval inglés Mr. Alan H. Buchanan, acortando el palo, modernizando así el aspecto del balandro.

 Una de sus gestas más recordadas tuvo lugar en 1960 cuando, al mando del patrón D. Ventura Quevedo, consiguió circunnavegar la Isla de Gran Canaria invirtiendo 27 horas y 8 minutos, pulverizando así la anterior marca, establecida por el balandro ALDABE que había invertido 29 horas y 16 minutos.

Muchos de los socios del Club aprendieron a navegar en el TIRMA. Hasta la década de 1970 no existió Escuela de Vela. Las frecuentes averías sufridas por el barco eran habitualmente consecuencia de la impericia de sus tripulaciones, lo que llevó al Club a obligar a que la dotación que llevase el balandro estuviera bien preparada. Navegar en el TIRMA se convirtió en tal honor que al patrón se le elegía mediante sorteo a causa de la gran cantidad de solicitudes. Luego el patrón elegido podía seleccionar a los miembros de su tripulación, excepto un puesto que se reservaba a un marinero profesional, empleado del Club.

El TIRMA poseía unas excelentes condiciones para la navegación, pero se requería de una gran pericia para patronearlo. Durante su vida obtuvo un muy largo número de triunfos, lo que le ha convertido en el barco más representativo de la navegación deportiva en Canarias. Actualmente es el más antiguo entre los de su clase de todos los que se conservan en Europa. El TIRMA pertenece a la serie "Fórmula Internacional".
La navegación en el TIRMA se hacía al más puro estilo antiguo: sin motor, ni emisora, ni elementos de seguridad para la tripulación. Ocasionalmente se pedían prestados los salvavidas. Solamente disponía de una pequeña batería destinada a mantener encendidas sus luces de posición. Su interior también era austero: dos pequeñas literas para el descanso de dos miembros de la tripulación y dos pequeños armarios.

Entre sus regatas preferidas destacaba la que durante las fiestas en honor a San Ginés se celebraba cada año entre varias islas: Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote, ampliándose a La Palma en 1965 con motivo de la celebración de sus Fiestas Lustrales en honor de la venerada imagen de la Virgen de Las Nieves. La regata de San Ginés estaba considerada como una de las más duras de España. Se trataba de una regata internacional ideada originariamente en 1947 como una competición entre las Palmas de Gran Canaria y Arrecife de Lanzarote.

 Ya a mediados de la década de los años 60, con más de medio siglo de mar y sol en sus cuadernas, el envejecimiento del TIRMA era palpable. Antes de cada etapa de regata había que inspeccionar minuciosamente la tablazón, los portillos y los tambuchos, calafateando allí donde fuera preciso. Pero ocurría reiteradamente que ya mar adentro, y debido a las filtraciones, era obligatorio arrancar la bomba de achique la cual también se averiaba con más frecuencia de la deseada, con lo que la tripulación tenía que acabar achicando con baldes. Aún en esas condiciones, el TIRMA, aferrado a su raza indomable, consiguió ganar alguna regata.

 En el año 1971 volvió a tener importantes éxitos en las pruebas a las que se presentó, pero inapelablemente serían las últimas. En 1972 su indisimulable mal estado acabó relegándolo al abandono, con la consiguiente pena de todos cuantos lo habían conocido brioso, hundiendo la proa y abriendo la mar, haciendo historia en cada cabeceo.

 En algún momento se pensó en convertirlo en un monumento, pero no sería hasta el año 1996 cuando se tomaron las primeras decisiones en firme.

 La última restauración del TIRMA fue completada con mucho esmero a finales del año 2000, de la mano de D. Francisco Henríquez Juez y D. Antonio Cabrera Socorro, con la colaboración de D. José Castro, invirtiéndose más de tres mil horas de difícil trabajo. Tras casi 90 años de vida, las remodelaciones sufridas por el balandro habían cambiado su aspecto.

 Desgraciadamente los planos originales habían desaparecido, así que, con la ayuda del recuerdo de quienes lo habían conocido en sus primeros tiempos, los carpinteros fueron poco a poco recuperando el TIRMA de 1910. En esta ocasión fueron restauradas sus cuadernas con pino americano, el tambucho con caoba, y la cubierta fue reconstruida con vitacola tal como luciera en origen.

 El 10 de noviembre de 2000 fue inaugurado. Reconstruido hasta la perfección y sólidamente sujeto por unos recios soportes de madera, se encuentra expuesto en seco presidiendo la entrada del edificio del Real Club Náutico de Gran Canaria. A sus pies, una placa reza:

 "Al glorioso Tirma construido en 1910 en el varadero de "San Telmo" que ganó su primera regata el 25 de octubre de 1911 surcando, desde entonces, victorioso nuestras aguas.
 Barco insignia, leyenda viva, orgullo y parte imperecedera de la esencia de este Real Club Náutico de Gran Canaria, permanece aquí para ejemplo de las futuras generaciones náuticas canarias.
 10 de Noviembre de 2000".

 Su reconocimiento oficial ya está en camino. El martes 10 de Febrero de 2004 se publicó en el Boletín Oficial de Canarias el Decreto de 17 de Diciembre de 2003 del Cabildo Insular de Gran Canaria, por el que se incoa expediente para la declaración como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Bien Mueble, a favor de "Balandro Tirma", en el término municipal de Las Palmas de Gran Canaria.

 No podemos finalizar este recorrido por la historia del TIRMA sin hacernos eco de quienes al verlo albergan el íntimo deseo de admirarlo nuevamente abriendo la mar brioso, virando por avante y aproado hacia el futuro.

© Coral y Ramiro González.
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Fuentes:
- "El Tirma historia de un balandro". Autores: Manuel Ramírez y Encarna Galván. Prólogo de Angel Tristán Pimienta. Edición del Real Club Náutico de Gran Canaria. Año 2000.
- "El Real Club Náutico de Gran Canaria". Autores: Manuel Ramírez y Encarna Galván. 1ª edición Real Club Náutico de Gran Canaria.
- Boletín Oficial de Canarias - B.O.C. 2004/027, de 10 de Febrero de 2004.
Agradecimientos:
- Al Sr.  D. Fermín Navarro Segura, por su interés en la búsqueda de la información.
- Al Sr.  D. Luis Romero Ruiz, por su amable préstamo de la documentación necesaria.


3 comentarios:

Rafael dijo...

Al Tirma se le montó en 1960 el motor del Yate Cedora(por el querido marinero Germán)naufragado en las costas de la isleta el 16 de Octubre de 1960.
Al menos,eso es lo que me contaron posteriormente al hundimiento de dicho balandro cuya tripulación estaba constituida por:Willians Macrae Gullie(Propietario).-Constantino Craff.-Armando Navarro Rodriguez.-Pepe Juan Rodriguez y un servidor, Rafael Alvarez-Ossorio(Sevilla 2).-
Aquel naufragio, mirado desde la perspectiva de los años transcurridos, era evidente que ocurriera, porque salvo la posible pericia naútica del propietario, el resto de la tripulación (tres niños de 16 años y un adulto de mas de 60 años con dudosa experiencia náutica)poco podian aportar a una navegación nocturna, aunque fuese en territorio conocido.
De cualquier manera, mi recuerdo es extraordinariamente positivo y emotivo (hasta el punto que a uno de mis veleros, tuve el honor y cariño de bautizarlo con el nombre de Cedora)y desde la atalaya de mis 65 años, los recuerdos son entrañables, hasta el punto de haber conectado hace unos pocos dias, gracias a Internet, con Armando Navarro. Creo que el se habrá emocionado tanto como yo.
Tambìén quiero recordar que la imnaguración (no oficial)del Club Nuevo, se realizó en 1960 como consecuencia de los campeonatos de España de Snipe, acontecimiento que también me traen gratos recuerdos no solo de amigos de aquellos tiempos, sino de amigas con las que formabamos una peña envidiable hoy dia.

Trudi dijo...

Somos residentes y vivimos en Gran Canaria y tiene un enorme interés en el Clásico Barcos de vela, que para nosotros desde el norte de Europa Barcos clásicos son pre 1960.

Mi marido ha estado navegando 5.5mR, 6MR, 8mR y 12mR Barcos Clásicos y ha estado navegando Regata para 50 años
Después leyendo el artículo arriba sobre "TIRMA" se nos curiosidad por saber qué tipo de Metro Barco TIRMA estaba basada en, ya que estaba basada en la "Regla Internacional" de1907? También que "Architecto Naval" es el Sr. George? ¿Sería el Sr. G. L. Watson?

Es bastante triste que TIRMA no se han puesto de nuevo a su estado original, ya que fue una hermosa "Barco Clásico " y podría haber estado en el agua que representa "El Real Club Náutico de Gran Canaria" en las regatas del Mediterráneo y podría haber mantenido el interés para los "Barcos Clásicos en la isla de Gran Canaria.

Somos miembros del "Real Club Náutico de Noruega", "El noruego Classic Boat Club" y también el AEBEC (Asociación Española de Barcos de Época y Clásicos)
www.aebec.org.

Estamos esperando que nos puede aconsejar un poco de lahistoria de TIRMA y también ha habido otras similares "Classicbarcos aquí en Gran Canaria como hubo una vez en San Sebastián, España y en Cataluña.
Con un cordial saludo,
Dña T.Evans y Don I.Brynildsen

Canario dijo...

A pesar de la antigüedad de este post, lo he encontrado ahora intentando encontrar información sobre el Tirma y "La Balandra" y "El Lobo", otros dos antiguos veleros del RCNGC en los que tuve el placer y el honor de aprender a navegar a vela, algunos años antes de mi primer curso de vela en optimist en Puerto Rico, en el sur de Gran Canaria, cuando aún no existía la Escuela de Vela Joaquin Blanco y los cursos se daban en un campamento de tiendas de campaña tras llegar allí por una carretera no completamente asfaltada.
Tengo aú un cariñoso recuerdo del Tirma y las veces que navegué en él, pero no encuentro refrencia alguna a "Lobo" y "Balandra", me encantaría que alguien que los recuerde sepa contarme algo de que fué de ellos (me temo que desguazados) y de su historia. La Balandra era un dos palos barrigón y más lento, pero cómodo que el Tirma, y el Lobo no tenía cabina, era un pequeño "Tumlaren" (o algo así) que hacía agua por todas partes en cuanto había mar.

Ahora vivo en Córdoba y estoy desconectado del mundo de la vela (a mi pesar) pero guardo gratos recuerdos de esa época (y la posterior de regatista en optimist y europa, y más tarde aún en windsurf)

Un saludo,

Fachico Rojas
Córdoba