martes, 8 de julio de 2003

MARQUES DE COMILLAS

El 17 de marzo de 1927 fue botado en Bilbao el "MARQUÉS DE COMILLAS", bautizado así en honor del santanderino Antonio López y López, primer Marqués de Comillas, fundador y presidente de la Compañía Trasatlántica Española a la que pertenecía dicho barco, segundo de una serie de tres trasatlánticos,
construido en los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval - S.E.C.N. en Sestao para la Compañía Trasatlántica Española. Tocó el agua bajo el madrinazgo de la infanta Isabel de Borbón, en plena dictadura de Primo de Rivera, y no fue casualidad, este barco fue testigo de la agitada historia que no solo vivió España en esos años sino también Europa.

Los talleres ferrolanos de la Sociedad Española de Construcción Naval - S.E.C.N. (formada con participación del capital británico de Vickers-Armstrong), confeccionaron los dos grupos de turbinas Curtiss-Parsons que lo propulsaban. Tomaban el vapor necesario de cinco calderas que funcionaban gracias a quince hornos. Contaban con los medios de seguridad exigidos en aquellos años 20, entre ellos destacaban estaciones de radiotelégrafos Marconi, radiogoniómetros e incluso podía hacer señales submarinas gracias a sus aparatos Gardens. Por otro lado, su interior mostraba buen gusto: la decoración del comedor estaba inspirada en las casas de campo del Norte de España del Renacimiento, con reposteros de brocado de seda bordado en oro simbolizando las armas de la Casa de Comillas, siendo decorado por la empresa Lizárraga y Solís de Madrid. El rellano de la escalera que conducía al salón de música lo presidía un gran cuadro representando a don Claudio López Brú, -segundo Marqués de Comillas-, pintado por Sotomayor que le representaba con el uniforme de caballero de la Orden de la Espuela de Oro, preciado título del Vaticano.

El 31 de agosto de 1928 completó las pruebas de mar en aguas de Cádiz alcanzando los 16,50 nudos conseguidos con sus 8.296 H.P con un consumo de entre los 80 y 83 toneladas de combustible al día consiguiendo la velocidad contratada por la empresa. Tenía una línea muy clásica con proa recta y la popa de espejo, luciendo dos palos y también dos chimeneas; tenía seis cubiertas, nueve mamparos estancos y cuatro bodegas. Al igual que sus dos hermanos, fue clasificado como crucero auxiliar aunque nunca llevaron armamento.

Junto a sus hermanos, el "JUAN SEBASTIÁN ELCANO" (botado en Sestao el 18 de noviembre de 1926,  y que nada tenía que ver con el buque escuela) y el "MAGALLANES" (botado en Matagorda "-Puerto Real, Cádiz- y amadrinado por la Reina Victoria Eugenia), trillizos apenas diferenciables por ínfimos detalles, hizo en principio y al mando del tinerfeño Capitán Pedro Miranda Suárez, con gran experiencia en la Compañía Trasatlántica, la línea Mediterráneo-Venezuela-Colombia. Algún tiempo después, junto al "MAGALLANES" comenzó su ruta hacia Las Antillas y Nueva York, siempre haciendo escala en el puerto de Santa Cruz de Tenerife donde entró por primera vez el 29 de octubre de 1930.

Durante su primera época y al mando del Capitán Miranda, el 9 de marzo de 1929, auxilió al "SHEUTTEWAART", pequeño velero holandés que hacía la travesía de Rotterdam a Nueva York, encontrando a sus tres tripulantes extenuados, con apenas alimentos y agua para sobrevivir. Tras ser recogidos tuvieron que ser atendidos por el personal sanitario de abordo, desembarcando posteriormente en San Juan de Puerto Rico.

En la mañana del 4 de abril de 1933, haciendo la ruta desde Nueva York hasta La Habana, "EL MARQUÉS DE COMILLAS" varó en los bajos de Carysford en Florida, de donde pudo salir gracias al auxilio del barco de salvamento norteamericano "RELIEF" pudiendo continuar su travesía, al no haber sufrido averías.

Sufrió remodelaciones que le hicieron perder su estampa marinera y mantuvo su línea hacia Venezuela, vía Santa Cruz de Tenerife hasta el final de su vida. Tenía capacidad para 149 pasajeros en primera clase, 53 en segunda clase y 39 en tercera. Aparte de eso, podía llevar hasta 832 emigrantes instalados en literas colocadas en los solados y entrepuentes.

En julio de 1936, al estallar la guerra civil española, se encontraba fondeado en el Puerto de Barcelona. El 5 de agosto fue requisado para ser utilizado como buque hospital por las fuerzas republicanas. Hizo varios viajes entre Barcelona y Mahón, y el día 9 de septiembre recogió un contingente de tropas en Cala Petita (Mallorca) que desembarcaría en Barcelona. El 26 de febrero de 1937, cuando regresaba de un viaje a Odessa (en Ucrania, en el extremo noroeste del Mar Negro),  a las a las nueve de la mañana fue apresado en las proximidades del Cabo San Sebastián por una fuerza compuesta por varios barcos y la aviación con base en Mallorca, a cuya capital fue llevado escoltado por el "ALMIRANTE CERVERA". Cuando atracó a las 11 de la noche, descargó las 2.500 balas de algodón que llevaba en sus bodegas; el capitán Roselló Guiscafré se hizo cargo del mando civil y del militar el capitán MacKinley. Fue pintado de gris y zarpó el 13 de marzo rumbo a Cádiz llevando a bordo tropas y municiones y siendo escoltado por los cruceros "BALEARES" (Clase Canarias) y "ALMIRANTE CERVERA" (Clase Cervera) y el auxiliar "VICENTE PUCHOL". También realizó una serie de viajes al puerto italiano de La Spezia al sureste de Génova (cuya ciudad e instalaciones navales serían severamente bombardeadas años más tarde por los aliados durante la II Guerra Mundial), regresando con material de guerra, y en tres ocasiones se desplazó hasta Canarias para el embarque de tropas que llevaba hasta Cádiz. Hasta 1939 fue utilizado como transporte militar a excepción de dos ocasiones, una en 1938 y otra en 1939 en que llevó a bordo a sendas expediciones de musulmanes que se dirigían en peregrinación a la Meca.

Terminada esta última misión se estudió la posibilidad de restablecer alguna de las líneas americanas de la Compañía Trasatlántica Española contando con el "MARQUÉS DE COMILLAS" más algunos barcos alemanes cedidos por la Hamburg-Amerika Line, pero todo quedó sobre el papel, y nuestro buque siguió desempeñando su trabajo como transporte hasta el final de la guerra. Antes de ser devuelto a sus armadores marchó a Bizerta (Túnez) transportando a las tripulaciones que iban destinadas a la unidades navales que la Marina española tenía allí refugiadas; algo más tarde, en Cartagena sirvió como alojamiento al almirante jefe de la escuadra, don Francisco Moreno y su Estado Mayor.

Una vez devuelto a su vida civil, fue modernizado. En Matagorda le suprimieron la chimenea popel y regresó al servicio con capacidad para 165 pasajeros en primera clase, 38 en segunda, 41 en turista "A" y 326 en turista "B".

En Europa estalló la II Guerra Mundial, y en esa situación se vio en la obligación de cruzar el Atlántico para garantizar las comunicaciones entre España y América que tan importantes eran, comenzando su itinerario en Bilbao y haciendo escalas en Santander, Gijón, Vigo, Lisboa, Cádiz, Ceuta, Santa Cruz de Tenerife, Puerto Rico, Ciudad Trujillo, Curaçao, La Habana y Veracruz.

Ya en tiempo de paz, el "MARQUÉS DE COMILLAS" continuaría sus escalas en Santa Cruz de Tenerife.
En diciembre de 1947 la Compañía Trasatlántica atravesó serias dificultades al ser suprimidos los suministros de combustible que recibían de la Shell en Lisboa, debido a las convulsiones económicas del momento; no obstante, la Standard Oil, que había hecho un gran negocio durante la guerra civil española al estar del lado del frente nacional, estaba dispuesta a suministrar el combustible necesario en Ceuta. Hasta que se hizo efectivo dicho contrato, los barcos se suministraban en Santa Cruz de Tenerife de la C.E.P.S.A. (Compañía Española de Petróleos, Sociedad Anónima). Aunque no terminaron ahí las dificultades, en los dos últimos años de la década el precio del petróleo subió muchísimo.

Terminada la guerra, el "MARQUÉS DE COMILLAS" regresó al servicio americano. En octubre de 1953 fue amarrado en Bilbao con la intención de ser modernizado, en el proyecto se encontraba la intención de cambiarle las turbinas por motores diesel, pero el plan se truncó por diversas razones.

Posteriormente, sufrió varias remodelaciones, en las cuales perdió los palos y se organizó una nueva distribución de la acomodación de los pasajeros quedando solo con primera clase y turista. En 1959 comenzó a hacer la ruta hacia la ciudad y puerto venezolano de La Guaira (salida natural de Caracas hacia el Mar de las Antillas) con escalas en Tenerife, tanto a la ida como a la vuelta.

Poco tiempo después volvió a tener contacto con el Ejército cuando fue utilizado como transporte de tropas con destino a Marruecos donde comenzaba un enfrentamiento abierto entre los dos gobiernos a causa de Ifni, territorio que se perdió definitivamente en 1969. Pero ajeno a todo ello, el "COMILLAS" fue remodelado nuevamente para quedar con capacidad para 930 pasajeros en clase única y comenzar una nueva ruta para hacer escala en las Antillas Británicas, donde subían muchos pasajeros para ser llevados a  Southampton en el Canal de la Mancha, terminal de la mayoría de las líneas europeas y trasatlánticas.

El 6 de noviembre de 1961, el "MARQUÉS DE COMILLAS" se hallaba el los astilleros de Astano en Galicia para ser reparado. A las tres de la madrugada, y a causa de un cortocircuito producido en un cuadro eléctrico, se produjo un pavoroso incendio que se extendió por toda la nave ardiendo durante varias horas. Los extraordinarios esfuerzos de los bomberos tanto de El Ferrol como las brigadas contra incendios de la Armada y del personal de las factorías de Astano y Bazán no pudieron evitar que el "MARQUÉS DE COMILLAS" quedara convertido en un doloroso amasijo calcinado, dando al traste con la magnífica estampa que durante treinta y tres años lució  orgulloso. Y así, convertido en un montón de hierro ennegrecido y amorfo, muy lejos de recordar al barco que fue, esperó varios meses hasta que en 1962 fue vendido para ser desguazado.

No quedaría de más hacer un breve repaso a la Historia para comprender algunos de los acontecimientos protagonizado por el "MARQUÉS DE COMILLAS":

El fracaso de la dictadura de Primo de Rivera debilitó a la monarquía hasta el punto que se proclamó la República, la cual nació tan disminuida que apenas duró cinco años ya que no supo hacer frente a la gran crisis provocada, no solo por la ineficacia política, sino por las dificultades que se vivían en el ámbito nacional a causa del crac de 1929. Ante este estado de cosas, la resistencia de las clases dominantes, decididas a no ceder un ápice en sus privilegios, enfrentados al extremismo de algunos sectores populares convencidos de la llegada de la hora de la revolución, fueron testigos del nacimiento del fascismo en Europa que se convirtió en un ejemplo a seguir para la oligarquía española.

Todo ello provocó una división del país, por una parte, el bando rebelde o nacional propugnaba un estado centralista en el que la dirección tanto bélica como política correspondería a los militares apoyados por los falangistas, la Iglesia y amplios sectores de las clases medias. En el otro bando, el republicano, se decantaba por las autonomías regionales como la catalana y la vasca apoyados por las masas populares que exigía la entrega de armas al pueblo; fue muy importante la participación de los milicianos junto a los militares profesionales leales con la ayuda de las Brigadas Internacionales (voluntarios de diversos países) más el apoyo en armas de la URSS.

El 17 de julio de 1936 se inicia en África una sublevación militar que se extiende por la Península Ibérica el 18 de julio, desembocando en una guerra debido a que el alzamiento triunfó en algunos lugares y fracasó en otros, por lo tanto, España quedó dividida en dos zonas: una republicana y otro adicta a los nacionales. Barcelona se encontraba en la zona republicana por lo que el "MARQUÉS DE COMILLAS", fondeado en dicho puerto, fue requisado para el bando republicano.

Así quedaría ligado para siempre el "MARQUÉS DE COMILLAS" a la Historia de España.

 © Coral y Ramiro González.