martes, 6 de marzo de 2007

APARICIONES

  El mar, la mar…

 Cuánto misterio y cuánto silencio se esconden bajo los pliegues de la piel del mar.

Si desconcertante, asombroso e inexplicable resulta siempre el hecho de la desaparición, sin motivo aparente, de un buque en navegación, aún más inquietante es la presencia de una nave aparecida de la nada, a la deriva, evolucionando sin tripulación a bordo. Unas veces abandonada a su suerte, otras, víctima de algún misterioso acontecimiento cuya explicación cruza los límites de la razón, pero siempre sugestiva.

Ocasionalmente, la prensa, en pequeñas reseñas, se hace eco de tales sucesos. Ocurrió así con un hecho acaecido en marzo de 2006 en Australia. Las autoridades comunicaron la aparición en el Golfo de Carpentaria, al noroeste australiano, de un carguero de ochenta metros de eslora que llevaba abandonado al menos una semana. Avisados los aduaneros locales, se trasladaron hasta el lugar, donde una vez a bordo y tras revisar el barco, constataron que no había ni un solo miembro de la tripulación, tampoco pudieron descubrir ningún indicio de que se dedicara alguna actividad ilegal como el tráfico de armas, drogas o emigrantes clandestinos; lo que sí pudieron conocer fue su nombre, JIANG SENG, gracias a objetos dejados en el interior del barco, aunque de poco sirvió el hallazgo porque no consiguieron averiguar el origen del navío. El hecho de encontrar un cabo de remolque cortado en la proa les hizo especular con la posibilidad de que probablemente estaba siendo remolcado cuando el cabo se rompió y quedó a la deriva, llegando a las costas donde fue hallado. Una explicación plausible, aunque con una nube en el horizonte: en la bodega del carguero encontraron una gran cantidad de arroz, cuya presencia interpretaron como prueba de que se trataba de un buque dedicado al abastecimiento de pesqueros en alta mar. Puestos a considerar esta situación, ¿cómo es que no fue reclamado? Lo insólito, es que tres años antes se produjo un episodio similar. Ocurrió en esta ocasión frente a la costa oeste de Australia donde apareció un barco de origen taiwanés bautizado como HIGH AIM SIX cuya tripulación no apareció jamás ni fue reclamado por nadie, como si realmente de un fantasma se tratase.

Efectivamente, en 2003 fue avistada esta embarcación de veinte metros de eslora a unos 300 Km. al oeste del Broome en el occidente de Australia. Al mostrar un comportamiento anómalo, un buque de la Marina de Guerra australiana desplazado a la zona procedió a interceptarlo. Una vez a bordo, lo primero que llamó la atención de los marinos fue la presencia en sus bodegas de varias toneladas de caballa y atún en avanzado estado de descomposición, pero ni rastro de la tripulación ni de los botes salvavidas. Evidentemente se trataba de un pesquero, con matrícula de Taiwán y bandera indonesia, lo cual hizo pensar a las autoridades que no resultaría complicado averiguar la identidad de su propietario y aclarar las extrañas circunstancias que envolvían tan misteriosa aparición, pero la labor fue tan infructuosa como la búsqueda de los botes salvavidas, supervivientes o algún vestigio que pudiera arrojar algo de luz sobre tal misterio.

En Europa también podemos presumir de tener nuestras propias apariciones enigmáticas.  El siguiente caso es un ejemplo de ello:

En la tranquila pero glamorosa localidad pesquera de Porto Rotondo, en Costa Smeralda, al norte de la Isla de Cerdeña, ante los asombrados ojos de la jetset que suele pasar sus vacaciones de verano allí, apareció en el mes de agosto de 2006 un velero de cierta antigüedad en un excelente estado de conservación.

De veintidós metros de eslora y dos mástiles, llevaba bandera luxemburguesa y ni un solo pasajero a bordo. Tampoco exhibía la señal de dos bolas o dos luces rojas verticales (*), indicativa de “buque sin gobierno” que hiciera pensar en avería grave y posterior abandono. Después de un meticuloso registro oficial fueron encontradas cartas de navegación de la costa africana de edición francesa y comida típica del norte de África.

Como es natural, en un principio, las autoridades consideraron la probabilidad de que se tratase de un barco utilizado para el tráfico de estupefacientes, pero un concienzudo examen a cargo de los perros policía descartó tal posibilidad.

El BELL’AMICA, tal es su nombre, es un navío antiguo, el cual, no solo no tiene señales de haber sido restaurado, única explicación para su magnífico estado de conservación, sino que los submarinistas participantes en el reconocimiento del velero constataron que su obra viva estaba completamente limpia, lo cual significa que estuvo navegando sin parar durante mucho tiempo. Las autoridades solo pudieron mostrarse estupefactas.

Seguramente no habrán faltado en la Isla, personas quienes al calor un buen vaso de vino Vermentino o de una típica sopa maddalenina, hayan dado rienda suelta a su imaginación calculando sesudamente todo tipo de explicaciones para esta aparición, pero lo único cierto y verdad es que un cálido día de agosto de 2006 el BELL’AMICA enriqueció con su enigmática presencia el ya de por sí bello encanto de Porto Rotondo.
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(*) Según la regla 27 del Reglamento Internacional para la prevención de abordajes en la mar.

© Coral y Ramiro González