lunes, 20 de enero de 2003

OPERACIONES BÉLICAS CONTRA LAS ISLAS DEL ATLÁNTICO

Durante la Segunda Guerra Mundial se planearon muchas operaciones que nunca se pusieron en práctica. Entre ellas destacan los proyectados desembarcos aliados en los archipiélagos españoles y portugueses del Océano Atlántico. Dada la gran cantidad de medios humanos y materiales que había acumulado el Mando Aliado para poder llevar a cabo dichas operaciones con absoluta garantía de éxito, es fácil deducir que esperaban encontrar una fuerte resistencia, sobre todo en Canarias, islas que ya habían sufrido a lo largo de su historia toda clase de ataques e invasiones. Las últimas fueron la del contralmirante inglés Horacio Nelson, que fue derrotado en Santa Cruz de Tenerife el 25 de Julio de 1797 y el intento estadounidense de arrebatar las islas a España a finales del siglo XIX durante la guerra hispano-americana de 1898.

Por lo general, los medios de comunicación dieron amplia información sobre las grandes batallas de esta contienda, y en particular sobre la mayor parte de las acciones navales que se produjeron durante el conflicto. Ejemplo de ello fueron la persecución, bloqueo y posterior hundimiento de los acorazados alemanes "Graf Spee" y "Bismarck" por los británicos, los ataques de los submarinos del Eje a los convoyes aliados en el Atlántico, las increíbles andanzas de los buques corsarios alemanes por todos los mares del planeta, las acciones navales en el Pacífico entre americanos y japoneses, etc. Sin embargo, todas aquellas acciones que por la razón que fuese no se llevaron a cabo, apenas sí tuvieron cobertura informativa en la prensa y la radio de la época. Si a ello añadimos la férrea censura que el régimen franquista impuso sobre este tema, podemos explicarnos el escaso eco que tuvieron los planes aliados para ocupar militarmente los archipiélagos de España y Portugal en el Atlántico por tropas de la Commonwealth.

Para ello se había preparado una flota de desembarco que se encontraba equipada y lista para zarpar en varios puertos de las Islas Británicas. Los archivos del Almirantazgo Inglés durante el período de la guerra, abiertos al público no hace mucho tiempo, desvelan los detalles de los desembarcos previstos así como los importantes medios con los que contaban durante aquellos primeros y decisivos años de la contienda.

En Junio de 1940, cuando las fuerzas británicas vivían sus horas más bajas después de la retirada de Dunkerque, dos brigadas del ejército recibieron la orden de estar preparadas para embarcar hacia Irlanda en el plazo de seis horas, en el supuesto de que los alemanes planearan invadir la isla o bien "para un ataque y posterior desembarque en los archipiélagos de Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde", según puede leeres en los archivos antes mencionados. La opción irlandesa se canceló el 1º de Julio, por lo que se desmilitarizó el ferry "St. Briac" de la línea del Canal de la Mancha de la Southern Railway que hasta entonces había permanecido amarrado en Milford Haven a la espera de un posible embarque de dos batallones de marines. Por el contrario, el plan de invasión de los archipiélagos atlánticos siguió vigente durante bastante tiempo. Los trasatlánticos "Strathaird" de la P.& O., "Otranto" de la Orient Line y los gemelos de la British India "Kenya" y "Karanja", fueron retenidos en Liverpool; se procedió a embarcar vehículos todo terreno, provisiones y suministros para setenta días en los cargueros "City of Mobile" y "Shetland". También se abasteció de combustible a los petroleros de la Armada "Olwen" y "Abbeydale", mientras que los yates acondicionados para lucha antisubmarina "Surprise" y "Troubadour", fueron designados como barcos de enlace y comunicaciones entre las islas.

El "Strathaird", que ya había sido pintado de gris y transformado en transporte, debía dirigirse hacia las Azores precedido por el "City of Mobile" y el "Abbeydale", llevando a bordo una fuerza de asalto que desembarcaría en las islas de Sao Miguel y Terceira, mientras que el "Karanja" desembarcaría tropas en la vecina isla de Faial. Las unidades de escolta que protegerían a esta flotilla de los submarinos alemanes, dependían de las necesidades que tuviera la Armada en ese momento, pero se esperaba poder contar al menos con dos acorazados o dos cruceros y seis destructores. Esta decisión tenía que tomarla el Almirantazgo, así como la de enviar un crucero para efectuar un desembarco similar en las islas de Cabo Verde, geográficamente situadas bastante más al sur. El destino del "Kenya" debía ser la isla de Sal y el del "Otranto" la de Sao Vicente donde contarían con el apoyo del carguero "Shetland" y del petrolero "Olwen" , que zarparían antes con el objeto de mantenerse a la espera en el vecino puerto de Freetown en Sierra Leona. Para Inglaterra, los archipiélagos portugueses de Azores y Cabo Verde constituían no solo bases y centros de comunicaciones muy estratégicos por su situación geográfica, sino que su toma por cualquier potencia enemiga los convertiría en amenaza potencial para sus convoyes desde y hacia Sudáfrica, que tenían una importancia vital para los aliados. Además dichos convoyes tendrían que ser desviados miles de millas hacia la ruta que pasaba por las Indias Occidentales.

Una operación internacional tan delicada sólo tendría justificación si no daban resultado los contactos diplomáticos que se mantenían para intentar que los dos países ibéricos no entraran en la guerra a favor de Alemania. Precisamente por esta razón su inicio tuvo que ser aplazado varias veces. Los efectivos que se reunieron para la ocasión permanecieron alerta por si España o Portugal se aliaban al final con Alemania o por si las fuerzas alemanas se anticipaban y tomaban las islas utilizando sus buques de transporte. Además se

temía el desembarco de las tropas que ya se hallaban a bordo de los acorazados de la Kriegsmarine "Scharnhorst" y "Gneisenau", que patrullaban desde hacía tiempo las costas de las islas Azores. Los retrasos que sufrieron las operaciones dieron lugar a que se fueran realizando cambios en las unidades que formaban la fuerza invasora; por ejemplo el "Strathaird" y el "Otranto" fueron reemplazados por los trasatlánticos acondicionados para el transporte de tropas "Strathmore" , también de la P.& O., y "Sobieski" de la Polish America. A su vez estos dos, fueron sustituidos por el "Athlone Castle" de la Union-Castle y por el "Ettrick" de la British India.

A lo largo de la primavera de 1941 se pudo contar también con los transbordadores holandeses "Koningin Emma" y "Prinses Beatriz" y con los británicos "Ulster Monarch" y "Royal Scotsman", acondicionados para llevar a cabo operaciones de desembarco de tropas de infantería. Su inclusión en la flota de ataque coincidió con la prioridad absoluta que se dio a la invasión de las Islas Canarias bajo soberanía española. Tanto el Puerto de La Luz en Gran Canaria como el de Santa Cruz en Tenerife, eran los únicos de la región adecuados para convertirse en base permanente para las grandes unidades de la flota invasora.

La toma de ambos puertos era de la mayor importancia para Gran Bretaña ya que ante una posible ocupación de Gibraltar por España o por Alemania, los ingleses se verían forzados a sustituir la Roca por enclaves alternativos más o menos cercanos a la zona del conflicto. Ante el espectacular avance de las tropas alemanas en el Mediterráneo y en el Norte de Africa durante ese período de la guerra, había una posibilidad muy real de que eso ocurriera, lo que provocaría el estrangulamiento de las fuerzas navales británicas que sólo contaban en aquellos momentos con el puerto fortificado de La Valletta en la isla de Malta. El Canal de Suez se encontraba ya en poder del Eje, por lo que la caída de Gibraltar dependía sólo de la actitud que tomara España al respecto. Otros objetivos de la operación aliada eran las instalaciones para hidroaviones del Puerto de La Luz y el Aeropuerto de Gando, ambos en Gran Canaria y la refinería de Cepsa y el Aeropuerto de Los Rodeos en Tenerife.

Ante la casi segura resistencia que iban a ofrecer las baterías de tierra, el plan de asalto para el Puerto de La Luz consistía en un bombardeo desde el acorazado "Rodney" y el crucero "Exeter", que cubrirían la entrada en puerto y posterior desembarco de las tropas del "Ulster Monarch", el "Royal Scotsman" y los dos barcos holandeses acompañados pos tres destructores de escolta. Estarían precedidos por dos minadores equipados con morteros de dos pulgadas que se enfrentarían a los disparos con armas de fuego ligeras de las fuerzas españolas desde tierra. Posteriormente el "Kenya" y el "Karanja", con el apoyo de otras unidades de la Royal Navy, fondearían en la bahía de Gando, situada en la costa oriental de Gran Canaria, para desembarcar comandos que tomarían las instalaciones del aeropuerto.


Con una capacidad de transporte de 12.000 efectivos en total, se sumaron a la flota de asalto los trasatlánticos de transporte "Winchester Castle" de la Union-Castle, "Batory" de la Polish America, "Narkunda" de la P.& O., "Ormonde" de la Orient Line y "Ettrick" de la British India. También se incluyeron en dicha lista el posaredes "Guardian", el buque hospital "Newfoundland" (sustituido posteriormente por el "Oxfordshire") y los buques de carga "Clan Macdonald", "Dunedin Star" y "Macharda", que transpoprtarían vehículos, lanchas de desembarco y provisiones.

Los portaviones "Victorious", "Eagle", "Ark Royal" y "Argus" también participarían en el ataque contra las

Islas Canarias. Uno de estos dos últimos barcos también tenía que transportar aviones de caza del tipo Hurricane para la posterior defensa de las islas. En el Reino Unidos se había fijado la fecha de salida para el 22 de Mayo de 1941, como respuesta a un posible ataque español contra Gibraltar que, supuestamente, se produciría durante la noche del 1 al 2 de Junio de 1941. Sin embargo, ocho días antes de la salida, las autoridades españolas dieron garantías de su absoluta neutralidad frente a los  beligerantes, lo cual favorecía los intereses británicos. El inicio de las operaciones se aplazó de nuevo.

Pese a las garantías españolas, los preparativos continuaron y se incluyó al ferry "Princess Iris", habilitado para transportar trece tanques de artillería, en la fuerza de ataque. También se incluyeron las lanchas de desembarco "Dewdale", "Ernedale", "Bachaquero" y "Misoa" con una capacidad total para cincuenta y cuatro tanques.
Estos buques tenían la ventaja de que podían desembarcar directamente el material sobre la playa a través de rampas abatibles situadas a proa de cada embarcación.




Operaciones contra las Islas Azores

A finales de Junio se hallaba preparada una fuerza de ocupación que debía estar lista para zarpar hacia las Islas Azores con un preaviso de siete días. La fuerza naval estaba formada por los trasbordadores belgas "Prinses Astrid" y "Prinses Joséphine Charlotte", gemelos de la ruta Ostende/Dover, y por el ferry británico "Royal Ulsterman" de la línea Glasgow/Belfast, convertidos para la ocasión en transportes de tropas y material. Este último barco entraría al amanecer en el puerto de Ponta Delgada, capital de las Azores, acompañado por dos destructores para desembarcar un batallón de la Guardia Real de Granaderos en el muelle de la localidad, mientras que los buques belgas utilizarían sus rampas para desembarcar al resto de las tropas que transportaban. El carguero "Nigerian" y el petrolero "Oligarch" apoyarían las operaciones mientras que el yate antisubmarino "Troubadour" llevaría a cabo un desembarco secundario de efectivos en la costa norte de la isla. Tanto las Azores como las Canarias estaban consideradas como objetivos de la máxima importancia y después de su toma se destacaría otras unidades para asegurarse el control de Funchal en Madeira y el de las Islas de Cabo Verde situadas más al Sur frente a las costas de Senegal.

En la localidad escocesa de Scapa se efectuaron maniobras a gran escala a primeros de Agosto de 1941 y cuando la flota regresó al estuario del Clyde, ya se había añadido a la misma una mayor capacidad de transporte que debería contrarrestar el refuerzo de las defensas terrestres españolas en Canarias. A los trasatlánticos "Strathmore" y "Strathnaver" se unieron el "Scythia" de la Cunard, el "Duches of Atholl" de la Canadian Pacific y el "Llanstephan Castle" de la Union-Castle, con lo que la capacidad de tropas embarcadas se incrementó en casi 14.000 efectivos. A medida que el tiempo transcurría, se añadieron los trasatlánticos "Orbita" de la Pacific Navigation y "Bergensfjord" de la Norwegian American. También se incorporaron al cuerpo expedicionario la lancha de desembarco "Tasajera" y treinta barcos de guerra adicionales. Uno de ellos fue el monitor "Roberts" que actuaría como centro de comunicaciones de la flota o buque "HQ".

Dadas las dificultades que iban a encontrar los barcos pequeños de asalto en su larga travesía desde Inglaterra hasta la zona de operaciones, se aconsejó que los cinco buques holandeses y escoceses y dos de las tres lanchas de desembarco de la clase "Maracaibo", se enviaran sin tropas a Sierra Leona pero con sus vehículos anfibios a bordo. Dichos efectivos se enviarían en los grandes transportes una vez iniciadas las operaciones. El efecto que produjo esta división en el programa de maniobras ya iniciado, creó cierta preocupación. También el hecho de que algunos buques de los que tomarían parte en la ocupación de las islas, tuviesen que operar desde puertos vecinos de Africa Occidental, a sabiendas de las condiciones ambientales de dichos puertos. Se sabía que después de pasar seis meses de apostadero en Freetown, la obra viva del "Albatros" estaba tan sucia que su velocidad se redujo de veintiuno a trece nudos. La importancia de la operación contra las Islas Canarias era tal que hubo que aceptar los inco
nvenientes mencionados y durante el otoño los barcos empezaron a zarpar hacia el sur, la mayoría hacia Freetown en Sierra Leona, donde permanecieron hasta el mes de Febrero de 1942, excepto los tres trasbordadores británicos que se dirigieron a Gibraltar.

Un mes antes de que la flota para la invasión de Africa del Norte abandonara los puertos del Reino Unido a finales de Octubre de 1942, se volvieron a tomar en consideración con mayor detalle, los planes para la invasión de Canarias y obtener de esa forma el uso y control de los aeropuertos y puertos de las islas para las fuerzas aliadas. Se llegó a programar que la fuerza inicial la formaran 25.000 hombres, probablemente canadienses, que contarían con cincuenta y dos tanques de artillería y mil doscientos vehículos, sobre todo camiones todoterreno, jeeps, ambulancias y camiones cuba.

Para el envío de todo este contingente se necesitaría un total de noventa y tres barcos, incluyendo transportes de tropas y lanchas de desembarco y no menos de cuarenta y dos destructores y otros buques de escolta. Este plan de invasión se estuvo considerando hasta finales de 1942 en que fue desechado. El proyecto de invasión de las Islas Azores fue de nuevo reactivado, aunque ya no era de importancia vital para la protección de los convoyes aliados en esa zona del Atlántico. Los aeropuertos de Terceira y Sao Miguel sí se consideraron necesarios para su uso como bases para operaciones de patrulla de gran radio de acción. Los puertos de Ponta Delgada y Horta también eran necesarios para abastecer a los buques de guerra que participaban en misiones de escolta por el Atlántico.

Por consiguiente se diseño un nuevo plan de ataque que incluía el traslado de algunos barcos de transporte desde el Mediterráneo, con el fin de crear una flota de diecinueve unidades que pudiera entrar en acción contra las Islas Azores en caso de fallar todas las iniciativas diplomáticas. Tres de estos barcos, el "Duches of Bedford" de la Canadian Pacific, el "Strathnaver" de la P. & O. Y el "Monarch of Bermuda" de la Furness Withy, llegaron a Liverpool a finales de Julio de 1943.

 Otro de los barcos que se asignó a este nuevo plan fue el "Llangibby Castle" de la Union-Castle, el cual, 18 meses antes, había tenido que hacer una recalada precisamente en las Azores con 1.400 tropas a bordo. Esto fue debido a que un torpedo alemán le había volado la popa y el timón por lo que tuvo que buscar refugio en el puerto de Horta para reparar, por lo que tuvo que maniobrar con gran habilidad y pericia marinera. Los transportes de tropas "Royal Scotsman" y "Ulster Monarch" fueron incluidos también en esta flota, junto con el trasatlántico holandés "Ruys" de la Royal Java-China y los transportes de lanchas de desembarco "Dewdale" y "Derwentdale", así como los submarinos "Tuna" y "Truculent" que vendrían desde su base de Holy Loch en Escocia. Los portaviones "Illustrious" y "Attacker" actuarían inicialmente como escoltas a los que posteriormente se uniría el "Battler", apoyando con sus aviones las operaciones antisubmarinas. Por último se decidió que el "Illustrious" fuera reemplazado por el "Unicorn" que había entrado en servicio recientemente.

© José Luis Torregrosa